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1 ABR 2026

España necesita abrir, de una vez, una conversación seria sobre la veterinaria. No una conversación reducida al ruido coyuntural sobre antibióticos, plataformas de prescripción o distribución de medicamentos, sino un debate de país sobre una profesión sanitaria esencial que sigue sin recibir el reconocimiento institucional, normativo y social que merece.

La veterinaria no es un sector accesorio ni un apéndice del bienestar animal entendido en términos sentimentales. Es salud pública, seguridad alimentaria, prevención, vigilancia epidemiológica, control de zoonosis, sostenibilidad ganadera, economía rural y protección del consumidor. Sin veterinarios no hay una sola salud posible. Y, sin embargo, en España seguimos regulando y tratando a la profesión como si su papel sanitario fuera secundario.

En los últimos días se ha insistido en una idea aparentemente simple: que la separación estricta entre prescripción y suministro de medicamentos veterinarios constituye una garantía absoluta de independencia profesional y que cuestionarla supondría poner en riesgo la salud animal y la salud pública. El planteamiento suena impecable en lo teórico, pero falla cuando se confronta con la realidad clínica, con la práctica comparada europea y con las peculiaridades de la medicina veterinaria.

La primera cuestión que conviene aclarar es que los veterinarios no estamos pidiendo un trato de excepción. Estamos reclamando, precisamente, lo contrario: una regulación moderna, proporcionada y homologable a la de muchos países de nuestro entorno. Una regulación que parta de la realidad asistencial de la medicina veterinaria y no de la aplicación mecánica de esquemas concebidos para la medicina humana.

Porque la medicina veterinaria no funciona igual que la humana. Atendemos múltiples especies, pesos, formatos, indicaciones, condiciones de manejo y contextos epidemiológicos muy distintos. Trabajamos, además, con una disponibilidad de medicamentos notablemente inferior a la existente en humana y con menos presentaciones adaptadas a las necesidades reales de los pacientes. Ésa es una de las claves del problema. Y negarla no lo resuelve.

Se ha afirmado que en España no existe un problema de acceso al medicamento veterinario. Pero el problema no es sólo cuántos medicamentos figuran en catálogo o cuántas referencias están teóricamente disponibles en distribución. El verdadero problema es si el propietario puede disponer, en el momento clínico en que el animal lo necesita, del medicamento, la presentación, la concentración y el número de unidades adecuados para ese tratamiento concreto. Y esa respuesta, demasiadas veces, es no.

También se ha sostenido que permitir el suministro por parte del veterinario comprometería la independencia del criterio clínico. Conviene decirlo con claridad: la independencia profesional de un veterinario no la garantiza una barrera formal, sino su ética, su cualificación, su responsabilidad deontológica y su sometimiento a control. Quien conoce mínimamente la profesión sabe que el veterinario prescribe con responsabilidad clínica y con una enorme exposición personal, técnica y jurídica. Sugerir que el criterio veterinario queda inevitablemente contaminado por un eventual interés económico no sólo es injusto: es desconocer el funcionamiento real de una profesión sanitaria sometida a obligaciones muy exigentes.

Además, la comparación europea debería invitar a la prudencia antes de presentar el modelo español como el único verdaderamente garantista. En buena parte de Europa, los veterinarios pueden prescribir y suministrar los tratamientos necesarios para completar la atención de sus pacientes dentro de marcos regulados y fiscalizados.

Éste es, precisamente, uno de los puntos ciegos del debate. Cuando el sistema no permite adaptar con flexibilidad la respuesta terapéutica a la situación concreta del animal, no gana la seguridad: gana la rigidez. Y la rigidez, en medicina, rara vez es una buena noticia. Menos aún en veterinaria, donde la diversidad biológica y clínica obliga a actuar con criterio científico, capacidad de ajuste y proporcionalidad.

El debate sobre los antimicrobianos merece, además, un mínimo de honestidad. España ha hecho en los últimos años un esfuerzo muy relevante en la reducción del uso de antibióticos en sanidad animal. Ese esfuerzo no ha sido fruto del azar ni de la imposición externa: ha sido posible, en gran medida, gracias al compromiso de los veterinarios españoles con el uso prudente y responsable de los antimicrobianos. Por eso resulta difícil aceptar que se traslade a la opinión pública la idea de que la profesión veterinaria constituye el principal foco de riesgo o el eslabón débil de la lucha contra las resistencias.

Combatir la resistencia antimicrobiana es una prioridad compartida. Pero para hacerlo bien hace falta rigor. Hace falta analizar dónde está realmente el problema, dónde se concentra el mayor impacto y qué medidas son eficaces sin deteriorar la capacidad asistencial. La salud pública no se protege dificultando el acto clínico veterinario ni multiplicando cargas burocráticas que no aportan valor proporcional. Se protege reforzando el uso racional del medicamento, adaptando las presentaciones a las pautas reales, mejorando la disponibilidad efectiva y dotando al profesional sanitario de herramientas útiles.

Mientras tanto, seguimos sin reconocer plenamente el papel de la veterinaria en las políticas públicas. Seguimos gravando sus servicios clínicos con un IVA del 21% en animales de compañía, como si su actividad careciera de relevancia sanitaria. Y seguimos discutiendo sobre la profesión muchas veces sin escuchar a quienes la ejercen.

Los veterinarios no pedimos privilegios. Pedimos poder trabajar con seguridad jurídica, con criterios científicos, con instrumentos adaptados a nuestra realidad profesional y con una normativa que ayude, en lugar de obstaculizar, la atención sanitaria a los animales y la protección de la salud pública.

España necesita más veterinaria en sus políticas públicas, no menos. Más reconocimiento, no más sospecha. Más confianza en el criterio clínico de una profesión sanitaria esencial, y menos rigidez normativa.

Porque cuando se debilita a la veterinaria, no pierde un colectivo. Pierde la salud pública. Pierde el mundo rural. Pierde la sociedad. Y pierde el país.

18 MAR 2026

La Organización Colegial Veterinaria Española (OCV) valora muy positivamente que las instituciones europeas hayan abierto una vía formal de estudio sobre la aplicación del artículo 106.1 del Reglamento (UE) 2019/6, una cuestión que afecta directamente al ejercicio clínico veterinario y sobre la que la profesión venía reclamando una revisión basada en la evidencia científica y en la realidad asistencial.

El Comité Permanente de Medicamentos Veterinarios, reunido el pasado 3 de marzo, pudo revisar toda la documentación técnica que se le había hecho llegar a través de la FVE para llegar a la conclusión de que efectivamente existen situaciones clínicas no cubiertas por las fichas técnicas en las autorizaciones de comercialización. De esta manera se ha abierto un proceso de trabajo conjunto con la FVE, en el que se evaluará información sobre distintos productos medicamentosos, y sobre situaciones clínicas específicas en distintas reuniones del Comité Permanente que se celebrarán durante los próximos meses y hasta el mes de junio.

Este avance llega tras meses de trabajo técnico impulsado especialmente desde la actual junta ejecutiva de la OCV, que trasladó a la FVE cerca de 70 casos clínicos documentados sobre los efectos de una aplicación estricta del artículo 106.1. Ese dossier, elaborado por el Comité Científico del Medicamento Veterinario del Consejo General con la colaboración de profesionales, asociaciones científicas y colegios provinciales, se convirtió en la base principal del informe científico-técnico remitido a las autoridades comunitarias. España fue, además, el Estado miembro que más evidencia clínica aportó a este proceso.

El artículo 106.1 obliga a utilizar los medicamentos veterinarios conforme a las condiciones de su autorización y ficha técnica, una redacción que, en determinados supuestos, impide adaptar dosis, duración o protocolos de tratamiento a la evidencia científica actual y a la situación epidemiológica concreta. La FVE ya había pedido a Europa un enfoque más pragmático y basado en el riesgo, subrayando que la medicina veterinaria basada en la evidencia requiere, en ocasiones, ajustes clínicamente justificados para garantizar la eficacia del tratamiento, evitar el sufrimiento animal y proteger la salud pública.

La OCV recuerda que esta línea de trabajo fue planteada por la representación española en el seno de la FVE y reforzada posteriormente mediante la recopilación de casos clínicos de toda España, así como con el respaldo expresado por distintas instancias nacionales y europeas. Entre ellas, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que ya había advertido de las dificultades que la actual redacción genera en la práctica clínica veterinaria.

Análisis comunitario

Para la Organización que agrupa a los casi 39.000 profesionales colegiados, la apertura de este proceso europeo constituye uno de los avances más relevantes logrados en los últimos años en el ámbito del medicamento veterinario, al situar por primera vez esta cuestión en una dinámica formal de análisis comunitario. De hecho, considera que este paso confirma la utilidad de una estrategia basada en el rigor científico, la interlocución institucional y el trabajo coordinado del conjunto de la profesión.

“La OCV seguirá colaborando activamente en este proceso para contribuir a que la futura revisión del artículo 106.1 permita compatibilizar la necesaria seguridad jurídica con una mayor flexibilidad clínica basada en la evidencia científica, el bienestar animal y la protección de la salud pública”, ha destacado su presidente, Gonzalo Moreno.

Además, en este sentido, ha reiterado su compromiso de continuar defendiendo en todas las instancias —nacionales y europeas— una regulación del medicamento veterinario más proporcionada, actualizada y adaptada a la realidad asistencial.

16 MAR 2026

El secretario general de la Organización Colegial Veterinaria (OCV), José Ramón Caballero de la Calle, asistió a las Jornadas de Formación "AMRFV Training: Formación práctica para ganaderos/acuicultores y veterinarios: Nuevas medidas para luchar contra la resistencia a los antimicrobianos", celebradas en el Hotel Mezquita Center de la ciudad de Córdoba y financiadas por la Comisión Europea y organizadas por el consorcio liderado por AENOR, compuesto por la Federación de Veterinarios de Europa (FVE) y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

En la inauguración, también estuvieron presentes la jefa de la Unidad de Productos Médicos e Innovación y Medicamentos Veterinarios de la DG de Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea (DG SANTE), Eva Zamora Escribano, y el subdirector general de Sanidad e Higiene Animal y Trazabilidad del Ministerio de Agricultura, José Luis Sáez Llorente.

En su intervención, el secretario general de la OCV destacó la importancia del encuentro,” ya que la información y la formación de este tipo es un pilar básico para la defensa y el desarrollo del medio rural, dado que la actividad e intervención veterinaria en el sector agropecuario asegura el bienestar de toda la sociedad”.

Así mismo, insistió en que la actualización de los conocimientos tanto científicos y técnicos como legislativos son fundamentales para la profesión, “de manera que permitan realizar al veterinario un trabajo íntegro y adaptado a las exigencias actuales en sanidad animal y medio ambiente, pero también en que aseguren la salud pública”.

La OCV está muy preocupada por el problema de las resistencias antimicrobianas y aboga por una mayor implantación del concepto One Health, “y estará siempre a disposición de las autoridades y de la sociedad para colaborar en la mejora de la utilización del medicamento veterinario”, indicó Caballero.

RD 666/2023 en animales de producción

Al evento asistieron más de 120 veterinarios que mostraron su interés por la temática de las jornadas y expresaron a los ponentes su inquietud ante la situación creada por la aplicación del RD 666/2023 con respecto a la prescripción de los medicamentos veterinarios en el ámbito de los animales de producción.

Desde una perspectiva práctica, la jornada se centró en informar a los ganaderos, acuicultores y veterinarios sobre las implicaciones de los Reglamentos (UE) 2019/4 sobre piensos medicamentosos y 2019/6 sobre medicamentos veterinarios en su práctica diaria en la explotación, y en facilitar la transición hacia un uso reducido de antimicrobianos precisando las medidas que podrían prevenir la aparición de infecciones.

También se prestó especial atención a fomentar el intercambio de buenas prácticas que informen a los ganaderos, acuicultores y veterinarios sobre posibles enfoques para reducir el uso de antimicrobianos en la práctica diaria.

10 MAR 2026

Diez presidentas de Colegios de Veterinarios han mantenido un encuentro de trabajo en la sede de la Organización Colegial Veterinaria (OCV) en Madrid, para compartir experiencias personales y profesionales sobre la participación de las mujeres en la vida colegial, y reflexionar sobre las dificultades y retos que supone asumir responsabilidades institucionales, especialmente por la conciliación profesional y personal.

A la reunión asistieron las presidentas de los provinciales de Alicante, Juana Molina; Almería, Yasmina Domínguez; Castellón, Natalia Gil; Ciudad Real, Mercedes Caballero; Murcia, Teresa López; Pontevedra, María Magariños; Tarragona, Verónica Araunabeña, Tenerife, María Luisa Fernández; Valencia, Inmaculada Ibor, y Zamora, Elena Laguno.

En el transcurso del encuentro también acordaron explorar vías de colaboración y continuidad para seguir impulsando la participación y la visibilidad de las mujeres dentro de la profesión veterinaria, ya que en la actualidad representan el 55 por ciento de los colegiados.

Además, surgieron reflexiones muy interesantes sobre cómo ha evolucionado la presencia de mujeres en la veterinaria en las últimas décadas, las experiencias que muchas de ellas vivieron cuando empezaron a ejercer en entornos donde las mujeres eran minoría, y la importancia de generar referentes y redes de apoyo que animen a otras veterinarias a implicarse en la vida colegial.

La OCV ha editado un video con sus testimonios personales bajo el título “Mujeres que lideran desde dentro de la profesión veterinaria”, que se difunde hoy domingo, 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

VER VIDEO

De izquierda a derecha: Inmaculada Ibor, Natalia Gil, Mercedes Caballero, María Luisa Fernández, Yasmina Domínguez, Elena Laguno, Juana Molina, Teresa López, Verónica Araunabeña y María Magariños

 

12 MAR 2026

Nota actualización de situación epidemiológica Enfermedad de Newcastle en España.