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Los tinerfeños poseen más de 305.000 mascotas en sus hogares

11/06/2018

 

María Luisa Fernández es la presidenta del Colegio Oficial de Veterinarios de Santa Cruz de Tenerife desde noviembre de 2015 y, entre las funciones de este organismo, figuran la necesidad de divulgar el papel trascendental que ejercen estos profesionales y su compromiso con el bienestar animal.

¿Cuántos animales de compañía estima que se abandonaron en Tenerife en 2017?

No tengo una estimación con datos contrastados. Si nos guiamos por lo que nos comentan las administraciones que recogen la información de las entidades protectoras, en este caso la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca del Cabildo de Tenerife, la cifra rondaría los 2.500 perros al año. Pero son como comentaba datos pendientes de contrastar. Según la Fundación Afinity, en todo el territorio español fueron recogidos 104.447 perros y 33.335 gatos en 2016. Los datos anteriores permiten estimar la tasa de abandono y pérdida de animales en 22 perros y siete gatos por cada 10.000 habitantes.

¿La cifra ha descendido o ha aumentado respecto a 2016? 

Sin poseer datos fiables, es muy difícil hacer esta valoración. La sensación que tenemos como colectivo es que se abandona menos y, en los casos en los que los propietarios no quieren o no pueden tener consigo al animal, parece que se opta cada vez más por la entrega a alguna protectora y no dejando a los animales en la calle a su suerte.

Cuántos animales figuran en Zoocan en el caso de Tenerife? 

La base de datos Zoocan (www.zoocan.net), que conforma el Registro Canario de Identificación Animal, es gestionada por la Organización Colegial Veterinaria y está incorporada a otras bases de datos de ámbito territorial superior, la española Reiac y las europeas Eurepean Pet Net y Petmax. En la base constan 610.158 animales a fecha de hoy sobre un total de 346.626 propietarios. Está completamente actualizada en todo momento, incluso fuera de Canarias. En cuanto a las cifras de Tenerife, a día de hoy constan 305.121 animales identificados en total en la provincia, 260.785 en la isla de Tenerife, 34.906 en La Palma, 5.932 en La Gomera y 3.498 en El Hierro.

Del total de perros identificados en Tenerife, ¿cuántos son de los considerados peligrosos? 

13.151 es la cifra a día de hoy de perros potencialmente peligrosos registrados en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. 

Esa cifra le parece alta o baja?

Sobre datos registrados en Canarias, los mestizos son los perros más numerosos, seguidos de los podencos y, tras ellos y por orden, tenemos las siguientes razas: yorkshire terrier, chihuahua, pastor alemán, buldog francés, pointer, presa canario, coker spaniel y labrador retriever. El número alto de podencos tiene que ver con la caza, pero los perros potencialmente peligrosos son evidentemente un número importante sobre los que recae una especial vigilancia por parte de las administraciones. Al margen de estas cifras, hay animales no identificados que aumentan la población real de animales. 

María Luisa Fernández

Presidenta del Colegio de Veterinarios de Santa Cruz de Tenerife

María Luisa Fernández. | JOSÉ LUIS GONZÁLEZ

“Sin sentencia firme, no debemos hacer juicio paralelo al veterinario investigado”

“No hay motivos para buscar la desaparición del arrastre de ganado si se cumple la norma, se hacen los controles, si se entrena de manera adecuada y si se salvaguardan sus derechos”

¿A qué cree que se debe el interés de la sociedad por este tipo de razas? ¿Moda?

El interés se puede deber a muchos factores. En realidad las razas potencialmente peligrosas pueden ser y, de hecho son, magníficos animales de compañía, cariñosos y protectores con los dueños. No tenemos que olvidar que en realidad estos animales solo tienen el potencial de ser peligrosos, no lo son de por sí. Tal vez lo que necesitamos es mayor control de los dueños que sí puedan llegar a ser potencialmente peligrosos, en cuyas manos un perro de estas características sí puede ser un problema para toda la sociedad. Y dueños malos los puede tener igual un pitbull que un yorkshire. El problema es que la capacidad de agredir de una u otra raza no es la misma.

En 2017 saltó el operativo contra las peleas de perros. Hay colectivos que aseguran que se siguen celebrando en la Isla. ¿Le consta? 

No me consta y, si me constara de alguna manera, lo denunciaríamos de inmediato. Es un delito tipificado y sobre este tipo de delitos solo hay una forma de actuar, que es la denuncia.

Entre los investigados figura un veterinario de la Isla. ¿El Colegio lo ha inhabilitado? 

Existe lo que se denomina prejudicialidad penal, que supone la preferencia de esta jurisdicción sobre los procedimientos disciplinarios,

“La estimación es que en Tenerife se abandonan cada año 2.500 perros, pero son datos pendientes de contrastar”

que serían los colegiales, al afectar a estos últimos las resoluciones del procedimiento penal que se siga por los mismos hechos. Es decir, para tomar cualquier decisión debemos esperar al resultado del juicio. Hay un procedimiento legal en curso y es un juez el que va a decidir sobre la culpabilidad o no del veterinario encausado. Si resulta culpable, le corresponderá una pena que fijará el juez que puede incluir, de creerlo necesario, tiempo de inhabilitación, que sería comunicado al Colegio. En todo caso, no olvidemos la presunción de inocencia a la que tiene derecho todo acusado, por lo que hasta que no recaiga una sentencia firme no debemos pronunciarnos ni hacer juicios paralelos. 

¿Cómo luchar contra el maltrato animal? 

En primer lugar, profesionalizando el problema del maltrato, que tiene un ámbito común, que es la sociedad, pero también tiene unos profesionales que son los veterinarios. Ellos tienen que ser el punto de referencia de las administraciones para poder tomar decisiones justas y consensuadas. En el ámbito de la protección animal, muchas veces hay grandes cantidades de buena voluntad y de energía positiva que se pierden por no adaptarlas con un perfil técnico que sea capaz de construir con seriedad y sobre bases reales. Se necesita adaptación de la normativa y a la vez persecución y sanción del maltrato animal por parte de las autoridades. Los veterinarios desempeñan un papel fundamental en la elaboración, implementación y el cumplimiento de la normativa sobre bienestar animal, ya que disponen de los conocimientos técnicos necesarios en diversas materias, sobre todo en salud animal y etología animal. 

 ¿Las administraciones públicas están concienciadas? ¿Les falta implicación? 

Algunas más que otras, porque como es un tema poco estructurado depende mucho de la sensibilidad propia de los políticos que tienen entre sus manos el tema en estos momentos. Es por eso que es tan necesaria la figura del técnico, del veterinario, que le dé rigor científico y estructura a los muchos campos abiertos en todos los temas de protección y bienestar animal. Hay administraciones que tienen ya entre su personal técnicos veterinarios que pueden realizar este trabajo, como son las consejerías relacionadas con estas áreas del Gobierno de Canarias y de los cabildos. Siguen faltando técnicos veterinarios en todos los ayuntamientos de esta provincia. No es un problema de implicación, que la hay, sino de plasmar esa implicación en algo tangible, en campañas reales con actuaciones reales, serias, con base científica y que se puedan aplicar a la realidad del día a día.

Holanda es el primer país sin perros callejeros gracias a la imposición de leyes duras. ¿Debe endurecerse la ley autonómica? 

No tanto es cuestión de endurecerse como de aplicarse. No nos sirve de nada una normativa muy restrictiva si después somos incapaces de llevarla a su cumplimiento en su totalidad. Todo lo que tiene que ver con los animales ha sido visto hasta ahora por las administraciones en general como un tema menor. Hay que aprovechar que está cambiando la sensibilidad en la sociedad para de verdad desarrollar las normativas y hacerlas cumplir. Esta es una tarea de todos.

¿Está de acuerdo con prohibir la venta de animales? 

El problema no es la dicotomía ventaadopción, es la irresponsabilidad. Estoy en desacuerdo y se debe evitar la venta irresponsable y la adopción irresponsable. Quien quiere compartir su vida con un animal de compañía, antes de comprar o adoptar, debe conocer sus obligaciones como poseedor de un animal y debe aceptarlas y comprometerse. No estamos hablando de una cosa sino de un ser vivo. De la misma manera, quien vende o da en adopción un animal debe conocer cuáles son sus obligaciones legales para que cualquier trámite de esta naturaleza se haga con el más absoluto respeto a una forma de vi-da que siempre es única e irrepetible y que tiene unas necesidades específicas por su propia naturaleza que se deben conocer y respetar. Un dueño responsable tiene que ser capaz de hacerse cargo de su animal de principio a fin, en “la salud y en la enfermedad” y en todas sus necesidades durante toda su vida. Es un compromiso ineludible y que no se puede descargar en terceros. Si no es posible llevarlo a cabo, no hay que comprometerse.

El programa Salvados emitió recientemente imágenes impactantes sobre la situación extrema de explotaciones ganaderas. ¿Se han encontrado casos aquí? 

No me consta que existan explotaciones en malas condiciones y, si me constara alguna, debería ponerlo en conocimiento de la administración competente. La normativa que rige las explotaciones ganaderas es amplia y se corresponde con la legislación europea, y las administraciones están vigilantes con su cumplimiento, como no puede ser de otro modo, sobre todo en temas que tienen que ver con el control de lo que comemos. Afortunadamente para los consumidores, la normativa europea es muy garantista y muy exigente.

¿Están aumentando los animales asilvestrados en Tenerife? Se conoce el caso de las cabras de Teno y Anaga y se ha optado por intentar realizar apañadas y, en caso de que no se pueda, por el sacrificio. ¿Qué opina? 

Es un tema sobre el que no debemos bajar la guardia, debiéndose tomar según el caso las medidas oportunas para su mejor solución. No cabe duda de que la presencia de animales asilvestrados de especies alóctonas o foráneas sin un control efectivo puede afectar negativamente al medio natural e incluso a sus especies autóctonas. Optar por una medida u otra, ya sea recogida o sacrificio, depende de factores como el número y la posibilidad de adaptación a medios nuevos, con el problema de que estos animales sobre los que no hay control sanitario no pueden entrar en la cadena alimentaria. 

La Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y del Maltrato Animal deja constancia en un informe del maltrato que supone el arrastre de ganado. ¿Está de acuerdo? 

El artículo al que hacen referencia está basado en las pruebas de arrastre que se realizan en el País Vasco, que difieren de las que se realizan aquí. En Canarias la competición se hace por tiempo, no por resistencia, las parejas de animales solo hacen una carrera, no varias, y en la propia normativa de las pruebas está prohibido el uso de la vara sobre los animales, específicamente las varas con punta metálica. Además, a la yunta no se la estimula a correr desde atrás hiriendo los cuartos traseros, sino que el guía va por delante y solo puede tocar el yugo. Dado que el informe se hace sobre otro tipo de arrastre, creo que no es directamente aplicable a nuestra modalidad. Es cierto que los animales pueden sufrir estrés en el transporte, aunque la mayoría ya están acostumbrados por realizar estas pruebas con cierta frecuencia, y también es cierto que deben de ser animales entrenados para la actividad de manera respetuosa con su naturaleza y, por supuesto, no ser medicados de ninguna forma para aumentar su rendimiento. 

“Todo lo que tiene que ver con los animales ha sido visto por las administraciones como un tema menor”

¿Debería desaparecer el arrastre de ganado? 

Es un deporte permitido, en mi opinión comparable a las carreras de mushing, canicross o a las competiciones equinas. Si se cumple la norma y se hacen los controles veterinarios pertinentes, si se entrenan de forma adecuada y siempre bajo el consejo de los profesionales, si no se les fuerza, si se salvaguardan sus derechos como seres sintientes, no encuentro motivos para buscar su desaparición. Los humanos llevamos conviviendo con los animales desde hace casi 30.000 años, el día aquel que un lobo decidió vivir cerca de los humanos del paleolítico superior. Los animales domésticos se han adaptado a nosotros y nosotros a ellos. Hemos vivido, convivido, trabajado y, por qué no, disfrutado juntos. Tenemos la posibilidad de seguir conviviendo y compartiendo actividades juntos si somos capaces de respetarlos como se merecen, sin humanizarlos, aceptándolos por lo que son y con nuestras diferencias como especie.

La Opinión de Tenerife