María Luisa, presidenta del Colegio de Veterinarios de Tenerife: “Nos han encadenado; deben dejarnos actuar con libertad a la hora de prescribir"
30/03/2025
María Luisa Fernández de Miguel, presidenta del Colegio de Veterinarios de Santa Cruz de Tenerife y responsable de pequeños animales del Colegio de Veterinarios de España
Los veterinarios de toda España se manifestaron esta semana contra el Real Decreto 666/2023 que regula la distribución, prescripción, dispensación y uso de medicamentos veterinarios, una normativa que “nos limita las funciones y ralentiza el trabajo” así como “coarta y merma nuestro criterio clínico”, encarecerá los tratamientos a los animales, pone en riesgo su salud y fomenta su abandono, mientras los profesionales se enfrentan, en caso de incumplimiento, a altas multas. La presidenta del Colegio de Veterinarios de Tenerife y responsable de pequeños animales en el Consejo de Veterinarios de España, María Luisa Fernández de Miguel, denuncia que “nos han encadenado y tenemos la normativa encima amenazándonos”.
-¿A qué problema se enfrentan los 620 veterinarios colegiados en la provincia y los casi 1.800 profesionales a nivel regional con este Decreto?
“Entre otros problemas la implantación de un sistema que se llama Presvet, que es un sistema del control de los antibióticos que utilizamos en la clínica diaria, es la gota que ha colmado el vaso. No estamos en absoluto preocupados porque nos controlen y por controlar los antibióticos para que no se produzcan multirresistencias, somos una profesión sanitaria, sabemos que tenemos que cuidar de los antibióticos y que tenemos que intentar preservarlos para dentro de 50 años poder seguir tratando personas y animales con antibióticos y poder seguir curándolos. Pero este Decreto choca frontalmente con la realidad del día a día de la clínica de los pequeños animales y mascotas. Nos han trasladado una normativa que viene del control de los antibióticos en ganadería, y la han trasladado a la clínica de pequeños animales sin tener en cuenta de realidad de la clínica de pequeños animales. Estamos pidiendo poder trabajar con nuestro criterio desde el punto de vista científico y no desde el punto de vista únicamente administrativo. Si nos dejan actuar con libertad a la hora de prescribir, y siempre desde nuestro criterio clínico, podemos seguir trabajando. El problema es que nos han encadenado, nos han atado las manos y nos han dejado muy poco margen de maniobra para poder actuar porque tenemos la normativa encima amenazándonos”.
-¿Denuncian que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación no les deja margen de actuación?
“Parece que tenemos mucho margen para actuar pero esta no es la realidad. Hay 93 antibióticos que están autorizados en España para su uso en animales de tres grupos diferentes, del grupo D, del grupo C y del grupo B. Del grupo A no podemos usarlos, porque esos están reservados para humanos. De esos 93 antibióticos que podemos usar, para pequeños animales con fórmulas de verdad que se puedan usar porque están disponibles en la distribución, solo hay 27. De esos, en el grupo D, que es el grupo que debemos usar de manera preferente, hay 10. De esos 10, dos son solamente gotas para animales ornamentales, o sea, nos quedan ocho antibióticos. Y seguimos recordando, pues en formulación inyectable, que es la que utilizamos los veterinarios en la clínica, hay dos. Y de esos dos, que el propietario pueda después seguir administrando pastillas en su casa y no tanga que venir todos los días a pincharse a la clínica, hay uno. O sea, tenemos un antibiótico del grupo D, que es el que tenemos que usar de manera preferente para todas las patologías, para todas las especies, para todos los pesos. No es fácil trabajar así. Con la autorización de primeras de un solo antibiótico para hacer todo nuestro trabajo, no podemos o se nos complica mucho trabajar. Estamos hablando de seres vivos, hablamos de sanidad y de salud pública, son animales que conviven con nosotros”.
-Hay un problema mundial de multirresistencias y se habla de un enfoque One Health, es decir, que tenga en cuenta que la salud animal y la humana están interconectadas y vinculadas pero ¿Cuánto supone el uso de los antibióticos en las mascotas?
“Las resistencias antibióticas son una realidad, hay que luchar contra ellas y hay que utilizar la menor cantidad de antibióticos posible. Lo que pasa es que los clínicos de pequeños animales suponemos el 0,5% de todos los antibióticos que se utilizan en España. Eso es muy poco en relación a los antibióticos que se utilizan para humanos. ¿Es tan importante un 0,5% con respecto al resto del uso de antibióticos?. Los antibióticos en ganadería sí que es cierto que se usaban en mucha mayor cantidad, sobre todo para engordes, en granjas de cerdos, pero ese uso de antibióticos se ha restringido hasta un 70% en los últimos años. Sin embargo, las clínicas que atendemos a pequeños animales tenemos unas particularidades que son completamente distintas de las de la ganadería y no podemos adaptarnos a una restricción al nivel que se ha hecho en la ganadería”.
-Este Decreto encarecerá los tratamientos y hay más probabilidades de que los animales fallezcan, que los dueños desistan de atenderlos o los abandonen.
“En principio nosotros lo trataremos con el antibiótico que tenemos posibilidad de tratar, que como hemos dicho prácticamente es uno solo, la amoxicilina. Sí la infección que tiene ese animal no es sensible a amoxicilina y estaremos tratando durante 3 o 4 días a ver si es sensible o no, el cuadro va a empeorar. Y vamos a tener que pasar al siguiente grupo C, a ver si encontramos un antibiótico de elección o ya directamente hacer un cultivo y esperar otros 3 días más a tener el resultado del cultivo. En 7 días un animal se nos puede ir, porque los animales muchas veces nos llegan a las clínicas veterinarias en malas condiciones, entonces, tenemos mucho más riesgo de que el animal se quede por el camino. No hemos estimado el número de animales que pueden morir, pero podemos garantizar que los profesionales los tratarán con la medicación necesaria para salvar su vida, incluso arriesgándose a una multa, y son de importe muy alto, aplicarán el criterio científico, estaremos justo en el filo de la ley y algunos traspasándola, el ministerio nos dice que si puedes justificar porque estás trabajando así, tendrá en cuenta tu criterio técnico, pero si no hay una seguridad jurídica detrás, tememos que si viene una inspección y, a pesar de que intentemos justificar con nuestros criterios técnicos, es posible que el inspector nos sancione. Y las cuantías, que antes llegaban hasta 1.200.000 euros, ahora las han bajado hasta los 60.000 euros, que para la mayoría de clínicas veterinarias podría suponer su cierre”.
-¿A qué otros problemas se enfrentan en Canarias?
“Hay cosas que se complican cuando se vive sobre todo en territorios que están alejados de los laboratorios de investigación o la dispensación de tratamientos. En Tenerife nosotros tardamos en tener el resultado de un cultivo, a lo mejor entre tres y cinco días, pero los compañeros de La Palma, esas muestras tienen que viajar al laboratorio que está en Tenerife, pues a lo mejor tardan otros dos días más, con lo cual tienen un problema más complejo para atender a los animales. También pasan en las otras Islas no capitalinas con el tema de la doble insularidad. El resto somos iguales, o sea, tenemos el mismo tipo de problemática, la misma dificultad para utilizar ciertos medicamentos, las mismas fichas técnicas que no están al día de los últimos avances científicos, etc…”
-Han pedido reunirse con el Ministro ¿No hubo alegaciones previas antes de su aprobación?
“Cuando la normativa se empezó a estudiar, llegó a los Consejos y a los Colegios de Veterinarios de toda España y se presentaron 56 hojas de alegaciones, pero el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación no tuvo en cuenta ninguna. Le informamos de todo lo que creíamos que estaba mal, pero no nos hicieron caso. El Ministro Planas dice que nos tiene en mucha consideración, pero no se sienta con nosotros para escuchar nuestras reivindicaciones. Si no nos escucha no nos va a entender jamás, no se dan cuenta del desencaje que hay entre la normativa y la práctica clínica del día a día. Estamos concentrándonos y trabajando para que modifiquen este Real Decreto. Tenemos muchas ganas de reunirnos con el Ministro y de explicarle la situación, porque tenemos la sensación de que no se han dado cuenta de la realidad. Hemos pasado de 93 antibióticos que tenemos autorizados a solo dos o uno que tenemos para usar, yo creo no son conscientes de que esa es la realidad, se creen que tenemos los 39 antibióticos autorizados del grupo D, en el de uso preferente para animales”.
–Han denunciado la burocracia del sistema Presvet.
“Es muy latoso de implementar. No solamente tenemos que poner que le recetamos este antibiótico a este perro porque tiene esta patología, se lo han mandado tantas dosis, tantas veces al día a este propietario, que es lo que va en una receta. Además tenemos que poner, por ejemplo, el tanto porciento de un inyectable que nosotros hemos inyectado con respecto al total del envase, o sea, si se pincha a una cobaya 0,1, pues es un porcentaje del bote, un calculo que lo hace normalmente el programa de gestión, pero nosotros tenemos que meter el peso del animal, etc.. Luego tenemos que hacer una estimación de lo que va a utilizar el propietario, porque evidentemente no sabremos si al final le va a dar las pastillas que yo le digo, le va a dar las dos o tres primeras y se va a aburrir, o de una pomada, la cantidad de pomada que va a poner el propietario en el tratamiento, son estimaciones que yo no puedo hacer en realidad. Muchos ponemos que va a usar el 90 o el 100% y seguramente estamos metiendo la pata”.
-¿Será más difícil encontrar un producto en la farmacia?
“Que los medicamentos de veterinaria se tenían que dar con receta, no es de ahora, pero se han vendido en farmacias sin receta muchos antiparasitarios durante muchísimo tiempo. Hay algunos que encuentras en farmacia, pero los que son más complejos, los que se ponen menos a menudo, esos no se encuentran y entonces el problema es que mandamos a los propietarios y tienen que ir de una farmacia a otra, buscándolo y les dicen ‘No lo tenemos’ o incluso ‘Te ha mandado algo que no existe’, con lo cual nos deja muy mal a los veterinarios, en otros sitios directamente lo cambian por otra fórmula comercial que rota más o te llaman para que lo cambies tú por un tratamiento de humano, que yo no puedo hacerlo, y el propietario se siente ahí entre medias pues maltratado por unos y por otros, y a menudo nos echan la bronca con razón porque lo que no puede ser es que vayas a cuatro farmacias y que ninguna tenga el producto y al final vuelvas a la clínica a pincharse el tratamiento. Tener el fármaco que rota es muy sencillo, pero la necesidad de la clínica diaria implica tener acceso al que no rota y tenemos que buscar un encaje entre farmacias y veterinarios para que eso funcione”.
-En la próxima manifestación se unirán más propietarios.
“Necesitamos que nos escuchen. Comenzaremos una recogida de firmas a través de nuestros centros veterinarios para presentarlas ante el Ministerio, como ya lo están haciendo nuestros compañeros en la provincia de Las Palmas, y posiblemente a finales del mes de abril convocaremos una manifestación en la que esperamos que se sume la sociedad en general pues todos pueden verse afectados antes o después por este desastre”.
30 de marzo 2024
Diario de Avsios
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