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El RD 666/2023: Un ataque a la profesión veterinaria y al bienestar animal

21/02/2025
El RD 666/2023: Un ataque a la profesión veterinaria y al bienestar animal

Se necesita una reforma, el sector no acepta una normativa que arriesga la salud animal y criminaliza su labor

Los efectos negativos de esta normativa no solo afectan a los veterinarios, sino también a los propietarios de animales y a la sociedad en su conjunto. / ED

El Reglamento (UE) 2019/6 estableció un marco común para la regulación de medicamentos veterinarios en la Unión Europea, con la intención de armonizar las prácticas y garantizar altos estándares de calidad, seguridad y eficacia. Sin embargo, España ha llevado su implementación al extremo con el Real Decreto 666/2023, generando un profundo malestar en la profesión veterinaria. A diferencia de otros países europeos, que han implementado sistemas flexibles como ANSES en Francia y VET-ER en Países Bajos, España ha optado por una regulación rígida que atenta contra la práctica clínica y el bienestar animal.

La medicina veterinaria se enfrenta a restricciones sin precedentes que limitan la capacidad de los profesionales para ejercer su labor con criterio clínico. El RD 666/2023 impone requisitos burocráticos excesivos, especialmente en la prescripción de antibióticos, obligando a especificar el porcentaje exacto del medicamento y a garantizar la adherencia del propietario al tratamiento. Esto no solo es impracticable, sino que añade una carga administrativa que dificulta la atención a los animales.

Además, la normativa restringe el uso de medicamentos fuera de ficha técnica, a pesar de que la «cascada» terapéutica está contemplada en el Reglamento (UE) 2019/6. Este endurecimiento genera inseguridad legal y miedo a sanciones desproporcionadas entre los veterinarios.

Casos concretos: cómo el RD 666/2023 pone en riesgo la salud animal

1.Doxiciclina: La doxiciclina es un antibiótico utilizado como terapia inicial en la dirofilariosis canina para eliminar Wolbachia, una bacteria Gram negativa mutualista con la filaria. Su uso para este particular no está contemplado en la ficha técnica, igual que para otras enfermedades como la Rickettsiosis. Adicionalmente, la doxiciclina se emplea en tratamientos inmunomoduladores para enfermedades autoinmunes como la pododermatitis linfoplasmocitaria felina o como coadyuvante en casos de lupus, donde no existe una infección bacteriana subyacente. Este uso off-label es necesario para el tratamiento adecuado, pero entra en conflicto con la normativa vigente. Esto obliga a los veterinarios a justificar científicamente cada uno de los casos, exponiéndose a sanciones que pueden llegar hasta 1,2 millones de euros.

2.Osteoartritis canina: Medicamentos de uso humano, como los inhibidores selectivos de COX-2, son opciones seguras y eficaces para tratar la osteoartritis en perros, pero la normativa restringe su uso sin ofrecer alternativas viables.

3.Cefazolina en cirugía: A pesar de su eficacia en profilaxis quirúrgica, su uso intravenoso es limitado por la normativa, dificultando la prevención de infecciones postoperatorias.

4.Marbofloxacina y prescripción en cascada: La normativa obliga al uso de ciertos antibióticos básicos incluso cuando existen opciones más seguras y eficaces, dejando a los veterinarios en una situación de indefensión legal.

5.Infecciones urinarias y falta de opciones: La restricción de antibióticos esenciales obliga a escalar a tratamientos más agresivos y menos adecuados, perjudicando la salud de los animales.

6.Desabastecimiento y caos en la prescripción de AmoxicilinaClavulánico: Con 39 formulaciones distintas y sin estandarización, la normativa complica la prescripción y cumplimiento del tratamiento.

7.Antibióticos de larga duración: La normativa impone trabas como la realización previa de antibiogramas en el uso de antibióticos esenciales para animales de difícil manejo, como los gatos de las colonias ferales y fauna salvaje, poniendo en riesgo su salud.

8.Falta de antibióticos del grupo D (Prudencia): La escasez de opciones limita la capacidad de los veterinarios para aplicar una antibioterapia responsable y efectiva. Solo 2 antibióticos de los 37 del grupo D, los de uso preferente, tienen presentaciones inyectables para animales de compañía.

9.Opioides y dolor animal: La prohibición de que los veterinarios dispensen buprenorfina, fundamental para el tratamiento del dolor en gatos con gingivoestomatitis, es un atentado contra el bienestar animal y contradice directamente la Ley de Bienestar Animal.

El RD 666/2023 no sólo ignora la realidad de la profesión veterinaria, sino que la somete a un nivel de control y sanciones desproporcionadas, equiparando la prescripción de antibióticos en veterinaria a una actividad de riesgo criminal. Se ha generado un clima de miedo y alegalidad en el sector, con profesionales que se ven obligados a elegir entre el bienestar de los animales y la amenaza de sanciones económicas inasumibles.

Necesitamos una reforma inmediata porque el sector veterinario no puede aceptar una normativa que pone en riesgo la salud animal y criminaliza su labor y para ello exigimos:

● Una aplicación más flexible de la «cascada» terapéutica, permitiendo el uso justificado de medicamentos fuera de ficha técnica.

● La revisión de las restricciones en la prescripción y dispensación de medicamentos esenciales para la salud animal.

● La eliminación de trabas burocráticas que afectan la calidad asistencial.

● La revisión de las sanciones desproporcionadas impuestas a los veterinarios.

● Un diálogo real con el sector para adaptar la normativa a la realidad de la profesión.

Impacto en la sociedad y en los propietarios de animales

Los efectos negativos de esta normativa no solo afectan a los veterinarios, sino también a los propietarios de animales y a la sociedad en su conjunto. Las restricciones impuestas encarecen los tratamientos, limitan las opciones terapéuticas y pueden provocar el agravamiento de enfermedades prevenibles. Además, la falta de flexibilidad en la prescripción aumenta el sufrimiento de los animales, lo que va en contra del compromiso ético de la profesión veterinaria y de la propia Ley de Protección de los Derechos y Bienestar Animal.

 

El día (La Opinión de Tenerife)

21 de febrero 2025

https://www.eldia.es/sociedad/2025/02/21/rd-666-2023-ataque-profesion-114531125.html